Los biosimilares están cobrando cada vez más protagonismo en Latam. Por ello en su World Review virtual, la CRO y consultora IQVIA puso la lupa sobre cuáles son los bioequivalentes aprobados en los distintos países de la región.

El auge de los biosimilares en Latinoamérica llegó para quedarse. El negocio está en pleno desarrollo y avanza a paso firme en la región. Y es teniendo en cuenta esta tendencia que la norteamericana IQVIA puso su mirada experta sobre el tema.Ver artículo.

Según el relevamiento realizado por la propia compañía, el que fue compartido en su clásico World Review celebrado el martes 27 de abril, la Argentina figura como uno de los países que más bioequivalentes tiene en su haber. Son en total 13 terapias -sin contar el reciente lanzamiento de Zutrab, de Richmond-. De todos modos, Brasil encabeza el listado con 16 productos.

A nivel local, el puntapié inicial lo dio el nacional Elea que en el 2014 recibió el OK de la ANMAT para Novex, a base de rituximab, cuyo original es MabThera de la suiza Roche. Desde entonces aparecieron cada vez más jugadores, que aumentaron la competencia y el pertinente impacto sobre los precios. La firma propiedad de las familias Sigman, Sielecki y Gold, comercializa también BevaxLumiere, ambos basados en bevacizumab.

Por su parte, el laboratorio de capitales argentinos Raffo hace pie con Tuzepta, que toma como referencia a Herceptin, de Roche. Y en el wing de los laboratorios nacionales también figura Gobbi Novag, con el biológico Remsima, perteneciente a Celltrion. El mismo está basado en infliximab y compite en este segmento con Ixifi, el biosimilar que lleva el sello de Pfizer; y con Avsola, de la norteamericana Amgen. Esta última comercializa además otros bioequivalentes: Kanjinti; y Amgevita.

La suiza Sandoz, del grupo Novartis, se destaca con Rixathon, basado en rituximab; y con Erelzi, que toma como faro al biológico Enbrel, de Pfizer. El mismo le da batalla también a Enerceptan, el biosimilar perteneciente a la latina Gema Biotech. Y por último figura la norteamericana Eli Lilly con su bioequivalente Basaglar, basado en insulina glargina.

En la Argentina este negocio está alcanzando un creciente tamaño. De hecho, el Estado comenzó a tomar partido en la guerra de los biosimilares y desde la semana pasada activó un nuevo arancel del 14% para los Derechos de Importación Extrazona -DIE- aplicables a un conjunto de activos farmacéuticos. La medida tensa aún más la cuerda entre laboratorios nacionales y extranjeros e incluso abre una grieta para los que no fabrican enteramente en el país. Ver artículo.

Brasil, en el podio

Brasil, por su parte, registra 16 bioequivalentes autorizados. En este mercado las multis Novartis y Pfizer cuentan con tres productos avalados cada una. La norteamericana comercializa Ruxience (rituximab); Trazimera (trastuzumab); y Xilfya (infliximab). Mientras que la suiza hace pie con Hyrimoz (adalimumab); Erelzi (etanercept); y con Riximyo (rituximab).

En tanto, la norteamericana Amgen tiene en el país presidido por Jair Bolsonaro a Kanjinti (trastuzumab); y a Amgevita (adalimumab). Y la coreana Celltrion incluye en su portafolio a Remsima (infliximab); y a Truxima (trastuzumab). Al listado de multis se suman Samsung Bioepis con Brenzys (etanercept); y tanto Eli Lilly como Sanofi tienen a sus insulinas Basaglar y Toujeo, respectivamente.

Todas estas compañías le dan batalla a dos laboratorios de capitales brasileños. Por un lado Libbs, que cuenta con Vivaxxia, a base de rituximab; y Zedora, cuyo ingrediente activo es trastuzumab. Este último compite con Herzuma, un biosimilar del brasileño Biomm.

Otros mercados de Latam

En México y Colombia consignan ocho bioequivalentes aprobados respectivamente. Allí dan la nota principalmente laboratorios multinacionales como Pfizer; Eli Lilly; Sandoz; Amgen y Celltrion. Además en México juegan los locales PiSa; Probiomed. Y en Colombia los nacionales Sicmafarma y La Santé.

En Chile se anotan siete copias bio, en manos de Abbott; Olimed; Eli Lilly; Tecnofarma / Amgen; Saval; Pfizer y Fresenius Kabi. En tanto, en Perú hay en total cinco biosimilares bajo el sello de los laboratorios AC Farma; Abbott; Tecnofarma; y Varifarma. Por último, Ecuador, tiene avalados cuatro biosimilares. Figuran: Truxima y Herzuma, ambos de Celltrion; y Bevax, de Grünenthal. Por último, Uruguay y Bolivia cuentan cada uno con un biosimilar autorizado.

Cabe aclarar que el informe de IQVIA no contempla los biosimilares de generaciones anteriores como citoquinas, factores de crecimiento, interferones y hormonas.

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