GlaxoSmithKline (GSK) invertirá en la Argentina $8,8 millones en el área de investigación y desarrollo para el próximo año. Ese dinero será utilizado para avanzar con investigaciones en las áreas de esquizofrenia, depresión, trastornos de ansiedad, síndrome de colon irritable, infectología, oncología y diferentes vacunas. La parte de la investigación que Glaxo realizara en el países es la relativa a las últimas etapas de desarrollo de una droga, que en la jerga de la industria farmacéutica se clasifican como fases. En la fase I se determina la seguridad de una nueva droga. La fase II sirve para buscar efectos colaterales. En la fase III se confirma la efectividad del nuevo medicamento y se monitorean los efectos adversos a largo plazo. Por último, y ya lanzado el producto al mercado, aparece la fase IV, en la que se realizan estudios adicionales requeridos por los organismos reguladores.

Las etapas correspondientes a la investigación básica son realizadas en ciertos centros tecnológicos especialmente montados para este trabajo. Glaxo tiene tres lugares en los Estados Unidos, dos en Inglaterra y uno en Italia, Francia, Suiza y Japón. Y para la investigación clínica debe elegir mercados que cuenten con cierta infraestructura de recursos y médicos muy calificados. Al mismo tiempo, quienes deciden formar parte de un protocolo de investigación deben firmar un consentimiento. «Los pacientes que ingresan en un estudio de fase clínica son pacientes cinco estrellas«, afirma Daniel Mechali, de GSK. Sucede que deben ser rigurosamente monitoreados para comunicar cualquier incidente. Reciben la medicación en forma gratuita y son los pacientes más controlados de todo el entorno.

Se considera que el desarrollo de un nuevo medicamento exige de diez a doce años de trabajo en investigación y desarrollo e implica una inversión aproximada de entre 500 y800 millones de dólares. «El proceso completo requiere de un gran esfuerzo y es muy riesgoso por los altos costos de inversión y las probabilidades de que un compuesto llegue a comercializarse en el mercado«, dijo Mechali. De acuerdo con la Asociación de Investigadores y Productores Farmacéuticos de América, de cada 5.000 potenciales medicamentos que son testeados, solo 250 ingresan en la fase de estudios clínicos, sólo 5 son probados en pacientes, y de éstos sólo uno es aprobado para el uso en pacientes. La industria farmacéutica se destaca por los altos montos que destina en investigación y desarrollo. En promedio, todo el sector invierte 21% de su presupuesto de ventas. La industria electrónica destina 6%, la automotriz, 5%, y las telcos, 5 por ciento. GSK destino el año pasado u$s4,1 millones en el mundo y cerró setenta acuerdos con compañías de biotecnología. La inversión en la Argentina fue de $6,4 millones durante el año pasado y en el 2003 esperan comprometer a 144 investigadores y a 1.570 pacientes. La firma le vendió su planta de Munro al laboratorio IVAX y en el país tiene una cartera de productos muy extensa. Entre los más populares estan Uvasal, Geniol, Alical y Aquafresh y entre los de bajo receta se destacan Ventolín, Flixotide y Seretide para el tratamiento del asma; Aropac para la depresión; Avandia para la diabetes; Lamictal para la epilepsia, y las vacunas para la hepatitis quíntuple y séxtuple.

Por Cristina Kroll

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