La UIA, en la que CILFA es una pata relevante, emitió un duro comunicado tras las declaraciones que el presidente Javier Milei realizó durante la Argentine Week en Nueva York. La entidad expresó su profundo malestar y preocupación por el actual clima institucional.
El contrapunto que desde hace varias días mantiene el presidente Milei con cierta parte del empresariado industrial, con las familias Rocca y Madanes Quintanilla a la cabeza, volvió a recrudecer esta semana. Tras la reciente referencia que el mandatario realizó en Nueva York ante un auditorio de inversores extranjeros, la UIA salió a fijar su posición a través de un comunicado público.
La entidad expresó su profundo malestar y preocupación por las declaraciones del presidente Javier Milei, en las que calificó a «aquellos que defienden la industria nacional» -es decir, también los industriales argentinos– con expresiones que creemos injustas e infundadas porque distorsionan el rol que ha tenido y tiene la industria en la historia económica y social del país.
A lo largo y ancho de la Argentina existen miles de empresas industriales –grandes, medianas y pequeñas– que todos los días abren sus puertas y hoy están atravesando un momento muy difícil por la caída de las ventas y la actividad. Detrás de cada una de ellas hay empresarios, trabajadores y familias que sostienen el entramado productivo nacional en contextos muchas veces complejos, y están haciendo un esfuerzo inmenso para adaptarse al nuevo escenario que propone el gobierno nacional.
«Por eso, cuando desde la máxima investidura institucional se utilizan expresiones que descalifican a quienes producen e invierten, se genera un agravio injusto hacia ese esfuerzo cotidiano y se debilita el clima de respeto que la Argentina necesita reconstruir», remarcó el comunicado.
Según la UIA, Argentina está trabajando para volver a ser un país que atraiga inversiones externas e internas. En ese proceso, los inversores observan no solo las oportunidades económicas, sino también la calidad de la convivencia democrática, el respeto institucional y el clima de negocios que ofrece un país. Las descalificaciones públicas hacia quienes producen y generan empleo no contribuyen a consolidar ese camino.
Más aún cuando no existe ninguna denuncia ni delito que involucre a las personas o sectores que han sido objeto de estos agravios, tratándose simplemente de una opinión que, al provenir de la máxima autoridad del país, adquiere una relevancia institucional inevitable, destacó la entidad.
Desde la Unión Industrial Argentina reafirmamos nuestra vocación de seguir trabajando por una Argentina que crezca con más inversión, más producción y más empleo, siendo cada día más competitivos, convencidos de que ese objetivo requiere diálogo, respeto y cooperación entre el sector público y el sector privado, concluyó.













