La periodista especializada en políticas de salud Daniela Hacker presentó su novela «La forma del daño». A través del formato ficción, el libro pone en escena una pregunta sensible para el sistema sanitario: ¿qué ocurre cuando fallan los controles?

El sistema sanitario y la industria farmacéutica enfrentan tensiones crecientes por costos, acceso y financiamiento. Y para contar esta realidad de manera ficcionada, la periodista Daniela Hacker presentó «La forma del daño».

En la novela se reviven, a modo de thriller policial, las zonas más oscuras del sistema de salud argentino. De esta manera, el relato se mete en uno de los territorios más sensibles del sector: el circuito que hace a la provisión de medicamentos, los insumos médicos y los acuerdos hospitalarios. Ver Libro

La publicación está a cargo de la Editorial Dunken y se comercializa de manera virtual y en librerías. Con un tono cercano al periodismo de investigación, la novela muestra que detrás de cada falla de trazabilidad y cada auditoría ausente el riesgo nunca es abstracto, sino que tiene nombre, historia clínica y paciente.

Así, «La forma del daño» aborda estas problemáticas desde el impacto humano: pacientes que esperan tratamientos y médicos obligados a trabajar con recursos limitados. En este relato de ficción se narran casos en los que la combinación entre falta de auditorías y la presión económica termina generando consecuencias directas sobre los pacientes. Además, la novela dialoga con problemáticas que desde hace años atraviesan el sector: judicialización de tratamientos, presión sobre financiadores, medicamentos de alto costo, trazabilidad, compras hospitalarias y la creciente fragilidad económica del sistema.

Ambientada en un hospital público «ficticio» del conurbano bonaerense, la novela sigue a una médica residente de oncología en su primer día de trabajo en un centro de salud del partido de La Matanza. La historia remite inevitablemente a algunos de los episodios más críticos de la historia sanitaria argentina: medicamentos falsificados, troqueles adulterados y fallas de control que impactaron sobre pacientes vulnerables.

La autora, especializada en políticas de salud, trabajó durante años cubriendo temas sanitarios en medios nacionales. Esa experiencia le permitió construir un thriller con lenguaje técnico realista y conflictos reconocibles para los actores del sector. A través de la ficción, la novela construye una trama basada en un conocimiento preciso del ecosistema sanitario.

 

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