Eli Lilly dio a conocer hoy sus resultados anuales 2010 a nivel global.  Así mostró que sus ingresos se incrementaron un 6%, mientras que su beneficio neto subió un 17%.

https://investor.lilly.com/releasedetail.cfm?ReleaseID=545859  

Sus marcas más vendidas fueron durante 2010 su antineoplásico Alimta, con 29% de crecimiento, su antidepresivo Cymbalta con 13% de suba y su tratamiento para la disfunción eréctil Cialis con 9% de aumento medido en dólares. 

Mientras tanto, en la Argentina el laboratorio logró una perfomance nada destacada bajo la gestión de su gerente general Julio Gay Ger. Durante 2010 se ubicó en el escalón 44 en el ranking total de laboratorios según facturación en dólares.

Y este puesto debajo de la tabla fue a pesar de tener el segundo precio promedio más alto del mercado entre los primeros cien laboratorios: u$s47.14.

Aunque si se mira su rendimiento según el ranking de unidades el panorama es mucho peor. Su ubicación fue en el renglón 76 en la Argentina, considerando sólo el mercado de receta.

Claro que el IMS no es todo. Para poder realizar un análisis completo habría que incluir toda la venta a través de licitaciones públicas y que se realiza al canal institucional.

Así, faltaría sumar oncológicos, hormonas de crecimiento y las insulinas que le vende al Estado. Pero en la Argentina, no existe una herramienta que mida esta venta como sí está disponible en otros mercados y bajo la batuta del propio IMS.

Esto es fundamentalmente porque los laboratorios son reticentes a blanquear este volumen, y Eli Lilly no es la excepción.

Mientras tanto, dentro del canal farmacias, las insulinas le implicaron a Lilly el 53% de la facturación en la Argentina durante 2010. Las medicinas para el sistema nervioso central le representaron el 27% de sus ventas y Cialis le generó el 13% de la caja. Hay otro 7% volcada a otros productos menores.

Y acá es donde aparece otra pata floja. A pesar de que las insulinas constituyen el corazón de su negocio, no ha logrado innovar como sí sus competidoras Novo Nordisk y Sanofi Aventis que han introducido Levemir y Lantus respectivamente.

Claro que la innovación ha sido su pata floja no sólo en insulinas. Su último descollante lanzamiento en la Argentina fue el de Cialis en 2003. Y a pesar de haber realizado un mega show y de haber incumplido las normas de la publicidad para medicamentos establecidas por la ANMAT, https://www.pharmabiz.net/?p=6651 sus ventas han sido más que escasas.

En Argentina, el medicamento indicado para la erección ni figura en el ranking de los 100 medicamentos más vendidos en el país.

Esto es mientras que en Brasil, el Cialis está en el top five de medicinas más demandadas, según IMS.

El pobre comportamiento de Lilly en la Argentina tiene su por qué. Además de su sequía de lanzamientos, se agrega la reducción al máximo de sus equipos y de su staff de fuerza de ventas.

Y seguramente también pesa lo que se ha convertido en su mancha negra.

Es cuando en la década del 80, Eli Lilly decide retirarse del país y así desactivar su planta de insulinas, dejando al país sin la producción local de un insumo estratégico. (La insulina en la Argentina: un análisis sectorial)  http://www.iigg.fsoc.uba.ar/Publicaciones/DT/dt43.pdf

En 1986, el producto comienza a ser importado desde su planta de Estados Unidos.

Y es el escenario en que aparece Beta en 1987. Más recientemente se sumó Denver Farma con una fuerte inversión de largo plazo que arrancó en 2006 y que se reforzó con su reciente planta en el parque industrial de Garín. http://www.denverfarma.com.ar/noticias.asp?tipo=1&Id=14

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