La pérdida de poder de Antonio Caló en el seno de la UOM implicará un barajar y dar de nuevo hacia el interior de la organización sindical. El que puede acusar recibo hacia el futuro es uno de sus laderos, Raúl Olmos, quien está al frente de una de las obras sociales más fuertes del país.

La salida de Antonio Caló como titular de la poderosa Unión Obrera Metalúrgica (UOM) abre una serie de interrogantes acerca del futuro del negocio de salud del Grupo Olmos, dueño de la red de clínicas BASA y del laboratorio de genéricos Kilab, entre otros.

Es que el nacimiento y crecimiento exponencial del grupo coincidió con la gestión de Antonio Caló, quien asumió como secretario general del sindicato de los metalúrgicos en 2002, luego de la muerte del referente de la UOM nacional y de las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas, Lorenzo Miguel.

Luego de comandar esta unión obrera por casi 20 años, Caló decidió dar un paso al costado la semana pasada al no lograr armar una lista de unidad en los comicios internos que iban a definir la conducción para los próximos cuatro años. Así, la dupla Abel FurlánNaldo Brunelli fue consagrada por sus afiliados.

Caló, que preside la poderosa seccional porteña de los metalúrgicos y que en noviembre de 2021 fue elegido secretario de Interior del consejo directivo de la CGT, no consiguió renovar su mandato ante la fuerte embestida de varias seccionales opositoras. Precisamente esta pérdida de poder es vista por los conocedores de los pasillos sindicales como una luz amarilla de preocupación para los intereses de la familia Olmos.

Según una nota del periódico El Disenso, el grupo comenzó su expansión en el año 2002, cuando el histórico titular de los metalúrgicos Lorenzo Miguel, meses antes de su muerte, llamó al contador Raúl Olmos para dirigir el fideicomiso que la UOM y el Banco Nación constituyeron con el objetivo de sanear las finanzas del sindicato, cuyas deudas concursales en aquel momento superaban los $150 millones.

A partir de allí, su expansión fue explosiva y “en pocos meses Olmos se convirtió en el principal prestador de la UOM, titularizandouna red de 18 sanatoriosque prestaba servicios a más de 500 mil afiliados”, destaca la nota que lleva la firma de Mariana Escalada y Agustín Ronconi. Ver artículo.

Desde allí, el crecimiento del grupo fue sostenido. En 2005 ingresaron en el negocio de los medios de comunicación al adquirir el 51% de Diario Crónica.  Más tarde sumaron al diario económico BAE, la productora televisiva Underground, una planta impresora, Revista 23 y Crónica TV, entre otros.

En el sector salud, además de las 18 clínicas mencionadas, el grupo opera 10 policonsultorios y 9 centros de atención y tratamiento para personas con discapacidad. Además es dueño de la prepaga Basa Salud, el laboratorio farmacéutico Kilab, la droguería Sudlatin y la lavandería industrial Sanirap.

En marzo de este año, Grupo Perfil y el Grupo Crónica lanzaron Bravo TV, un flamante canal digital de televisión abierta. En el 2021, el grupo se anotó como uno de los mayores interesados para adquirir los activos de la española Telefónica en Uruguay. Para este proceso, contrató a Luis Miguel Gilpérez, ex presidente de la telco hispana. Ver Grupo Olmos y Fontevecchia lanzaron Bravo TV

Grupo Olmos y Fontevecchia lanzaron Bravo TV

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