Aunque en el mercado local ya quedan pocos productos cosméticos que contienen micro-perlas, el Senado le dio dictamen a un proyecto de ley que prohíbe este tipo de componentes plásticos. La medida alcanza, por caso, a las pastas dentales y a los exfoliantes corporales.

En este fin de año la Cámara de Senadores aprobó un dictamen para un proyecto de ley que prohíbe la utilización de productos cosméticos y de higiene oral de uso odontológico que contengan micro-perlas de plástico añadidas.

Sin embargo, se trata de un componente que ya casi está erradicado en el mercado local. Ver comunicado Senado.

La medida se discutió durante un plenario de las comisiones de Legislación General presidida por la senadora por Corrientes, Ana Almirón (FdT); Salud, encabezada por el senador por Jujuy, Mario Fiad (UCR); y de Ambiente y Desarrollo Sustentable, a cargo de la senadora por Buenos Aires, Gladys González (PRO).

A dichos ingredientes se los conoce como microbeads. Y en la práctica solo el 1% de los microplásticos presentes en los océanos tienen este origen. Por lo cual, los expertos apelan a que habría que concentrarse en soluciones reales que le pongan un coto a las principales fuentes de basura plástica tanto de plásticos grandes como de pequeñas partículas.

«La mayoría de la industria argentina ha encontrado los materiales para reemplazar esta sustancia en la elaboración de estos productos. Igual la ley le está dando dos años para terminar de adecuarse a lo que vamos a sancionar finalmente», expresó González al respecto. El plazo tiene que ver con que cualquier cambio en la formulación debe registrarse bajo la órbita de la ANMAT y los organismos regulatorios internacionales. Ver texto del proyecto.

En tanto, Fiad detalló que «la ANMAT y el ministerio de Salud son las autoridades de aplicación de la normativa» y que «la industria cosmética está en un 100% de acuerdo con el proyecto y también la de plástico«. Desde la Cámara Argentina de la Industria Cosmética y Perfumería (CAPA) consignaron que las «microbeads» solo contribuyen al 1% de los microplásticos que contaminan los océanos, y gran parte de ellos provienen del sudeste asiático y la India.

Además, indicaron que es necesario tener en cuenta que tanto en la Argentina como en la mayoría de los países de América Latina la capacidad de implementar ingredientes alternativos no suele ser la misma que poseen los países desarrollados. Y se subrayó que, de todas formas, ante la primera señal de que un ingrediente puede generar algún impacto negativo las compañías toman la iniciativa de investigar su reemplazo.

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