
El Gobierno Nacional le puso fin al Instituto Nacional de Alimentos, el que funcionaba como parte de la estructura ANMAT. Ahora dicha dependencia quedó bajo el ámbito del SENASA. También se modificó el Código Alimentario Nacional, estableciendo por primera vez un plazo máximo para su actualización.
Después de 24 años de que fuera integrado a la ANMAT, y bajo la presidencia de Carlos Menem, el Instituto Nacional de Alimentos, INAL, deja de pertenecer a la estructura del organismo conducido en la actualidad por el médico Luis Fontana. Ver Decreto de 1992
La decisión tomada mediante un decreto mueve esta dependencia, la que estaba encabezada hasta mayo pasado por Mónica López, y ubicada en un mega edificio sobre Estados Unidos 25, bajo la estructura del SENASA. El organismo está presidido por María Beatriz Giraudo Gaviglio desde julio del año pasado.
Y bajo la firma del presidente Javier Milei se argumenta que tal cambio responde a que el SENASA ya cuenta con la infraestructura territorial de control alimentario más grande del país. Y que la misma está conformada por laboratorios, un cuerpo de inspectores y un gran despliegue en todo el territorio nacional para producción primaria e industrial. Se aclara asimismo que el INAL nunca tuvo tal escala. Ver decreto
Así, el SENASA asumirá las funciones de registro, control y fiscalización de alimentos que ejercía el INAL, centralizando esas competencias para consolidar un sistema más simple. Se eliminan también las duplicaciones de competencias y controles, concentrando en el SENASA el registro, el control y la fiscalización de importaciones de productos alimenticios.
Se explicitó que el SENASA autorizará y supervisará establecimientos oficiales provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que verifiquen normas del Código Alimentario Argentino. Y estas habilitaciones serán realizadas por el SENASA o por las provincias, según corresponda.
En este sentido se dijo que se eliminarán evaluaciones y procedimientos duplicados para productos ya autorizados en el exterior y para registros, productos y establecimientos que anteriormente eran evaluados por el INAL y el SENASA. También se consignó que se establece una Base Única de Datos a cargo del SENASA, centralizando la información y los registros de productos y establecimientos para agilizar la gestión y fortalecer la trazabilidad.
Se estableció asimismo un plazo máximo de 45 días hábiles para actualizar el Código Alimentario Argentino, brindando mayor previsibilidad, transparencia y agilidad al proceso de modificación de la normativa.
Se consignó que se agilizarán las importaciones de alimentos envasados para venta directa, estableciendo controles posteriores al ingreso para evitar demoras innecesarias en su comercialización.
También que se facilitará la exportación de alimentos, estableciendo que los productos deberán cumplir los requisitos del país de destino y que las certificaciones serán emitidas por un único organismo con reconocimiento internacional.
El SENASA impulsará convenios con las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para avanzar hacia un sistema armonizado de registros, requisitos, aranceles y sanciones. Se establece un registro único para establecimientos, con una identificación clara para la comercialización nacional, simplificando la identificación de los establecimientos en todo el país.
En tanto, el Ministerio de Salud de la Nación absorberá dentro de su estructura central las funciones de definición de política alimentaria que ejercía el INAL, concentrando su trabajo en la evidencia científica sobre composición de alimentos. Se informó que la primera prioridad de esta nueva agenda es avanzar en la eliminación de colorantes y saborizantes de los alimentos procesados, en línea con standard internacionales de alimentación saludable.














