
La ANMAT suma un nuevo laboratorio a su lista de inhibidos. Ahora le cayó al nacional Ugal, con planta en Ramos Mejía, en el conurbano bonaerense. La firma, una 223 y propiedad de Efraín Liporace ya había tenido su carta de advertencia durante este mes.
Se suma un nuevo laboratorio a la lista de inhibiciones que llevan el sello de la ANMAT y surgidas tras el caso Ramallo.
Ahora la autoridad regulatoria le cayó al nacional Ugal, firma situada en Ramos Mejía, que actúa como una 223 y a la que hoy inhibió de seguir con su actividad como sede de depósito, dirección técnica y de garantía y control de calidad. Ver Boletín Oficial.
A la empresa, propiedad de Efraín Liporace, y la que está hoy bajo la gerencia general de Daniel Sgarella también le quedó vedado el uso, la venta y la distribución de la totalidad de los productos fabricados o comercializados en todo el país.
Las inspecciones de la ANMAT detectaron deficiencias críticas y mayores sistémicas en su Sistema de Calidad Farmacéutico. Entre los hallazgos graves se encontraron fallas en las áreas y sistemas de aire, falta de monitoreo ambiental, problemas en la integridad de datos, ausencia de validación de procesos y deficiencias en el control de actividades tercerizadas.
La medida endurece la situación del laboratorio, que inicialmente había recibido una carta de advertencia. La disposición también da inicio a un sumario sanitario contra la empresa y su directora técnica, Yanina Nunziante, el que surgirá a posteriori.
Previo a esta medida, la firma se encontraba habilitada por la ANMAT como elaboradora de especialidades medicinales en las formas farmacéuticas de soluciones parenterales de pequeño y gran volumen con esterilización terminal y sin activos betalactámicos, ni citostáticos, ni hormonales.














