Según un artículo publicado en Wall Street Journal, luego de que el año pasado la patente de su anticoagulante Plavix expirara en Estados Unidos, versiones genéricas han capturado la mayoría de las ventas. Ver artículo.

Como parte de su plan de contingencia, la empresa protagonizó una de las mayores reestructuraciones de la industria, según lo describen los periodistas Anupreeta Das y Jonathan Rockoff .

Subrayan que se deshizo de sus divisiones de leche para bebés, de las máquinas de ultrasonido y de las gasas quirúrgicas.

En definitiva, según lo señala el artículo, ahora mantienen un equipo que es un tercio menor y la mitad de las plantas de producción comparado con los niveles de hace siete años.

Hoy en día, Bristol se ha reducido a una empresa mediana y exclusivamente farmacéutica, concentrada en el lanzamiento de nuevos medicamentos, incluyendo una nueva generación de anticoagulantes llamada Eliquis.

Pero no está claro si las nuevas drogas serán suficiente para reactivar el crecimiento. El año pasado, Bristol registró u$s17.600 millones en ventas, un descenso de 17% frente a los u$s21.200 millones que la empresa facturó el año previo cuando la patente estadounidense de Plavix estaba vigente.

En meses recientes, Bristol ha estudiado una posible adquisición de Biogen Idec la firma de biotecnología con una capitalización de mercado de u$s39.000 millones que produce medicamentos para tratar enfermedades neurológicas como esclerosis múltiple, dijeron personas al tanto.

El año pasado, Bristol también les pidió a asesores que estudiaran una posible compra de Shire, una firma británica de biotecnología cuyas medicinas tratan el déficit de atención y trastornos hiperactivos, dijeron otras fuentes al tanto del asunto a WSJ.

A su vez en 2011, Bristol coqueteó con la idea de comprar Pharmasset, fabricante de un medicamento contra la hepatitis C que Gilead Sciences compró por US$11.000 millones.

Un acuerdo de gran escala representaría un cambio de rumbo para Bristol, conocida por sus compras pequeñas y medianas.

Según WSJ, después de un esfuerzo fallido por defender la patente de Plavix de la competencia genérica, Bristol nombró en 2007 a James Cornelius como presidente ejecutivo y anunció planes de reducir su tamaño y usar las firmas que había adquirido para reabastecer su línea de producción. En 2010, Lamberto Andreotti se convirtió en presidente ejecutivo.

Elliott Sigal, jefe de investigación y desarrollo de Bristol, dijo que la empresa siempre ha sido «agnóstica» ante el tamaño de los acuerdos o su estructura. Lo que busca, señaló, es ganar medicamentos prometedores que complementen su portafolio de tratamientos para enfermedades virales como el sida, trastornos neurológicos y otras condiciones, sin gastar en exceso o asumir grandes riesgos.

Para el crecimiento a corto plazo, Bristol cuenta con Eliquis, la pastilla para prevenir derrames cerebrales aprobada en EE.UU. el año pasado y que venderá en alianza con Pfizer. Algunos analistas creen que las ventas podrían alcanzar US$5.000 millones al año.

La empresa también está apostando a un tratamiento contra el cáncer que usa el sistema inmunológico humano, llamado Yervoy y que fue aprobado en 2011.

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