El laboratorio francés Galderma, que pertenece al grupo L´Oréal le arrebató al argentino Sidus la comercialización de Dysport, la toxina botulínica del laboratorio francés Ipsen.

 Después de comercializarlo por cinco años en el mercado local, Sidus ya le dio de baja a su producto que por varios años fue la férrea competencia de Allergan, que tiene a la popular etiqueta Botox. 

Otra marca que compite en el mercado local es Xeomin de Merz Pharma comercializada por el nacional Phoenix.

 

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