Argentina vive de devaluación en devaluación. La de este agosto del 2019 enfrenta a las compañías a una revisión de sus precios y a una readecuación comercial. En farma, las droguerías ya limitaron los créditos al retail a la vez que los laboratorios establecieron incrementos que promedian el 7%.

La megadevaluación post urnas no fue ni será gratuita. No sólo está teniendo su pertinente impacto en la esfera política sino también en la economía real, de la que la industria de farma es una de las patas claves.

Fue por esto que Pharmabiz consultó a múltiples fuentes del sector -tanto pertenecientes a empresas extranjeras como nacionales- en pos de tener una primera foto de la semana posterior a las PASO, en la que el dólar llegó a tocar los $63 y en la que se registró una devaluación acumulada del peso argentino de un 23% contabilizada entre el viernes 9 y el cierre de este artículo.

El primer indicador llegó por el lado de las droguerías que le pusieron el cinturón al crédito a las farmacias. Así el objetivo era no descapitalizarse a la vez que imprimirle cierta normalidad a las ventas, aunque pendientes de los listados que se intuía llegarían en el corto plazo. 

El objetivo prioritario de todos los eslabones del sector es no descapitalizarse. Se toma como antecedente la hiperinflación del gobierno de Alfonsín que fue la primera vez en que los laboratorios se vieron enfrentados a una nueva realidad comercial, a la vez que siempre ronda en la industria el fantasma del control de precios.

Según el relevamiento realizado por este medio, que tomó como base los manuales farmacéuticos oficiales, los laboratorios con planta de manufactura local actualizaron sus precios en torno al 7%. Estas cifras, claro, difieren por empresa en función del peso específico que recae en los diferentes insumos y materias primas importadas.

Aunque las multinacionales que importan el 100% de su portafolio asignaron aumentos mayores. Hubo casos como el de la canadiense Bausch & Lomb que retocó un 33% toda su línea de lentes de contacto que llega desde el exterior.

Claro que la industria de farma no es ajena al resto de las industrias que comercializan productos de otros rubros. Incluso muchos de los ejecutivos consultados por este medio tienen una larga experiencia en materia de estrategia de precios en momentos de devaluación. Y se menciona por caso que la hiperinflación del año ’89 durante la presidencia de Raúl Alfonsín resulta un faro de referencia ineludible.

Los laboratorios dejan entrever además que el consumidor suele confundir a las empresas farmacéuticas con ONGs. Por eso resaltan que las compañías de farma tienen que cumplir con todas las responsabilidades empresarias, tales como el pago de sueldos y paritarias, las contribuciones patronales y toda clase de exigencia impositiva. Sin embargo, sus productos manufacturados y finales no se suelen tomar como un bien de la economía que también atraviesa todas las etapas de elaboración y comercialización.

Elecciones Paso: termómetro en Farma

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Cristina Kroll
Fundadora y Directora [email protected]

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