Henkel, que desde su planta de Avellaneda fabrica las marcas Loctite y Pritt, se adueñó de 6,9% de Wella. Con esta compra, valorada en unos uSs313 millones, Henkel controlará 5% de los votos y 10% de las acciones sin derecho de voto de Wella. Esto podría allanar el camino a una oferta por toda la firma, cuyo valor de mercado es de u$s4.560 M. Hasta ahora, la familia Stroeher, controlante de Wella, se mostró contraria a vender. Pero los criterios cambiaron. Los otros dos grandes partners son Fidelity y el Deutsche.

Wella estuvo desde hace varios meses en el centro de la escena. Varios candidatos sonaban con fuerza, entre ellos, Procter & Gamble y Unilever. Pasa que las ventas de productos para el cabello crecieron 10% anual en los últimos cinco años, mucho más que las ventas de pañales y detergentes. No es la primera vez que P&G y Henkel tienen en mente el mismo objetivo. En el 2001, Procter compró la marca Clairol al laboratorio Bristol Myers Squibb. Henkel también había mostrado interés. Los alemanes fabrican productos químicos, detergentes, adhesivos industriales y cosméticos. Además de las pastas dentales, desodorantes y cremas faciales, tiene dos líneas que coinciden con las de Wella: champúes y tinturas. En este segmento entró en 1995, al fusionarse con el Grupo Schwarzkopf. En Sarandí emplea a 200 personas y vende materias primas a casi empresas como Revlon, Dial, Unilever y Clorox.

Por Cristina Kroll

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