A Kodak, la euforia por el espaldarazo que le dio el gobierno de Estados Unidos hace dos semanas para ingresar al negocio farmacéutico con un préstamo federal de u$s 765 millones, le duró poco. Acusaciones de manejo de información privilegiada que pesan sobre sus principales ejecutivos, así como crecientes cuestionamientos sobre su falta de experiencia en el negocio, pusieron en el freezer al anunciado acuerdo.

El particular interés de la administración Trump en una empresa que en sus 132 años de vida no registra experiencia en la fabricación de drogas, así como las acusaciones de uso de información privilegiada, impulsaron un número creciente de investigaciones en los últimos días que pusieron en stand-by el anunciado desembolso de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (DFC) para apoyar el lanzamiento de Kodak Pharmaceuticals. Ver artículo.

La primera que puso un ojo en el deal, dado a conocer el pasado 28 de julio, fue la Securities and Exchange Commission (SEC). El organismo regulador del mercado de capitales estadounidense abrió una investigación por probable uso de inside information luego de detectar operaciones sospechosas y el otorgamiento de beneficiosas opciones sobre acciones a sus principales ejecutivos antes del anuncio.

Acto seguido, fue un grupo de congresistas demócratas el que comenzó a investigar el acuerdo y a pedir explicaciones tanto a la compañía como a la admistración Trump. Con tanto ruido en el ambiente, la DFC decidió mover sus fichas y poner el deal en el freezer. El banco de fomento dijo en un tweet que «las recientes acusaciones de irregularidades plantean serias preocupaciones. No procederemos más a menos que se aclaren estas acusaciones». Ver tweet.

Al día siguiente del comunicado oficial, las acciones de Kodak en Wall Street se dispararon más del 300%, un suba para una sola jornada que registra contados antecedentes para una empresa de su tamaño. En EEUU, los casos de manejo de información privilegiada pueden suponer fuertes multas para las empresas e incluso penas de cárcel para sus principales ejecutivos.

Rápida de reflejos, ese  mismo viernes Kodak anunció la creación de un comité especial que llevará a cabo una revisión interna del comportamiento de la compañía y partes relacionadas con respecto al citado acuerdo para el lanzamiento de Kodak Pharmaceuticals. Ver press release.

El Comité estará compuesto por los miembros independientes del board, Jason New y William Parrett. La compañía dijo que no tiene la intención de hacer más comentarios públicos sobre el tema mientras el trabajo del Comité esté en curso.

Por otro lado, el lunes el Subcomité sobre la Crisis del Coronavirus de la Casa de Representantes que lidera el demócrata James Clyburn, remitió una carta a Kodak y a la DFC donde exige respuestas sobre por qué la administración Trump planeaba otorgar un préstamo financiado por los contribuyentes para fabricar ingredientes farmacéuticos a una empresa sin experiencia, y cómo los ejecutivos de Kodak adquirieron acciones y opciones por valor de millones de dólares al mismo tiempo que negociaban este préstamo en secreto. Ver press release.

La caída de este acuerdo podría significar una mazazo en el intento de Kodak de escapar de las penurias económicas que vive desde 2012, cuando se declaró en quiebra. El gigante industrial no supo reconvetir su histórico negocio, principalmente desde que la fotografía, el cine y las radiografías empezaron a prescindir de las películas con la llegada de la tecnología digital.

También supone una piedra en los planes del presidente Donald Trump de sustituir importaciones de componentes a granel para la fabricación de medicamentos genéricos, que el país hoy compra mayoritariamente a India y China. Según datos de la DFC, los estadounidenses consumen aproximadamente el 40% del suministro mundial de estos materiales y sólo producen el 10%.

Con el préstamo Kodak planeaba financiar la readaptación y expansión de sus instalaciones productivas en Rochester, Nueva York y en St. Paul, Minnesota. Una vez que ambas estuvieran en pleno funcionamiento, la empresa iba a tener la capacidad de elaborar hasta el 25% de los ingredientes farmacéuticos activos utilizados en genéricos. El proyecto estaba pensado para generar 360 ​​puestos de trabajo directos y otros 1.200 indirectos.

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