La Sole es a esta altura un símbolo del folklore argentino. La cantante irrumpió con su poncho en el Cosquín de 1996 y evolucionó artísticamente en diferentes facetas. Ya fue cara de los turrones Georgalos y de los alimentos caninos Raza. Ahora la eligió Cicatricure.

La Sole marcó una bisagra en la estética y la impronta del cancionero tradicional y ya está súper instalada en el repertorio del folklore argentino.

De hecho, su figura se hizo tan fuerte que desde adolescente llevó a que sea elegida por diferentes marcas y empresas. Y ahora se sumó al team Cicatricure, después de que los mexicanos de Genomma la convocaran para mostrar a su producto como un todo terreno en un contexto campestre.

En ese entorno en el que «suceden todo tipo de accidentes» se explica que resulta un buen cicatrizante de cortes y raspones; una solución para las quemaduras y además un remedio antiestrías.

La marca encontró en la cantante originaria de Arequito una interlocutora ideal para explicitar cómo su línea puede ser efectiva en distintos momentos familiares: frente a las caídas y lastimaduras infantiles; a la hora de prender el fuego para un asado y en la etapa del embarazo.

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