En el medio de las celebraciones religiosas por la Navidad, en Israel los empleados de Teva levantaron carteles y banderas para reclamar por los despidos que la compañía está encarando a nivel global.

Una Navidad negra quizás sea el concepto que mejor describe el momento que está atravesando la israelí Teva en este cierre del año. De hecho, en el medio de las celebraciones religiosas, los empleados de la multi montaron varias protestas en distintas instalaciones que la compañía tiene en Israel.

Es que durante este mes, la firma anunció que recortará más del 25% de su fuerza de trabajo, para poder pagar su deuda de casi u$s 35.000 millones. Esta decisión despertó incluso la intervención del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien se comunicó telefónicamente con el CEO global, Kare Schultz, para pedirle que mantuviera los despidos al mínimo. Ver artículo.

La multi dijo que recortará más del 25% de su grilla, y se desprenderá de muchas de sus plantas de manufactura. Por lo pronto, la que tiene en la ciudad israelí de Ashdod ya está en la mira de Super-Pharm, el mayor retailer de farmacia de Israel.

Sin embargo, la multi de genéricos dijo también que cederá muchas de sus plantas de manufactura, incluyendo la que tiene en la ciudad costera de Ashdod, y que ahora estaría en la mira de Super-Pharm, la mayor cadena de farmacias de Israel.

De acuerdo a la agencia de noticias Reuters, el retailer de farmacia podría pagar entre u$s 17 y u$s 23 millones para hacerse del site, y mantendría bajo su paraguas al equipo de trabajo. Ver artículo.

En total la corporación planea borrar del mapa alrededor de 14.000 posiciones a nivel global. Así las cosas, se precipita un 2018 negro para la compañía israelí, y también para la filial local, que no quedará afuera de esta reestructuración.

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