Falabella desembarcó en la Argentina en los noventa y su llegada había generado una gran reticencia por parte de los minoristas de farma, en función de que veían aflorar a un gran competidor en el segmento de las fragancias y la cosmética de lujo. Vueltas de la pandemia, ahora con un microcentro arrasado, la gran pregunta de los principales actores es cómo se reconvierte esa zona.

El año pasado la cadena de tiendas departamentales Falabella anunció su intención de irse de la Argentina, a la espera de un socio para mantener los puntos de venta abiertos en el país. Sin embargo, al no dar con un candidato, el retailer cerró definitivamente sus puertas. Primero fueron las sucursales físicas y ahora dio el tiro de gracia con el bloqueo del e-commerce. Ver sitio web

Para las empresas de la cosmética, el retiro de Falabella representa un duro golpe. El retailer se constituía en casi todos los casos como el segundo comprador después de la cadena de perfumerías Juleriaque. Su mayor aporte fue dado por las grandes islas que exhibían la paleta de marcas a la entrada, lo que las ponía en valor. El otro aspecto clave era la continua e inteligente campaña promocional. Fueron innovadores con las primicias en los lanzamientos, invirtiendo mucho dinero junto a los fabricantes.

Algunos de los principales clientes de Falabella en el segmento de la cosmética eran el grupo L’Oréal mediante su división de Lujo, que comercializa las marcas Lancôme;
Armani; Yves Saint Laurent; y Cacharel, entre otras. Figuraban sus colegas del también francés grupo LVMH con sus etiquetas Givenchy; Kenzo; y Christian Dior, entre otras. Y otro jugador que movía la aguja en el negocio de la cosmética de Falabella era la empresa local ELCA, -el representante de la norteamericana Estée Lauder– que distribuye las líneas de MAC; Bobbi Brown; Tom Ford; Tommy Hilfiger; y Clinique. También era relevante la española Puig, dueña de las fragancias de alta gama Carolina Herrera; Jean Paul Gaultier; y Nina Ricci; entre otras.

Todas estas compañías ya están acusando recibo de esta decisión. Y en este reacomodamiento de un mercado que cada vez se comprime más en función del esmerilado poder adquisitivo, no es la única firma que pegó el portazo. Otro antecedente que da cuenta de este desplome del Lujo es la salida de los brasileños de Bright Star que abandonaron su operación en la Argentina a fines del año pasado. Algunas de las marcas que estaban bajo su paraguas en el país las tomaron los nacionales de Diffupar que forman parte del grupo en el que también juega, y fuerte, la cadena de perfumerías Rouge. Ver artículo «Fragancias de lujo: rearmado en la Argentina»

Falabella está en proceso de liquidar sus últimos activos en la Argentina. A través de un comunicado le informó a los clientes de CMR Falabella que se acordó la cesión de su cartera al Banco Columbia. De esta manera, las 250 mil tarjetas seguirán funcionando en todos los comercios adheridos a la red de Mastercard, así como también los débitos automáticos vigentes de cada usuario. Ver Comunicado CMR – Banco Columbia.

Además, la firma chilena ya está rematando su stock con un 70% de descuento, tal como informó el diario El Cronista. Como parte de este proceso se activaron dos subastas online. A su vez, varias de sus categorías ya migraron al sitio web de Sodimac, bandera con la que el holding decidió continuar en la ArgentinaVer artículo El Cronista.

Fragancias de lujo: rearmado en la Argentina

 

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Florencia Lippo
Redactora multimedial [email protected]

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