La seguridad cibernética se convirtió en un tema crucial para todas las farmacéuticas. El ciberataque que golpeó a la norteamericana MSD en el 2017 se convirtió en un caso testigo. Aunque no fue la única empresa de farma que vio vulnerado sus sistemas de seguridad. También sucedió recientemente en la suiza Roche y en las alemanas Bayer, Siemens y Henkel.

En 2017 un ciberataque a través de un malware disparó un virus en los sistemas de la norteamericana MSD e inhabilitó más de 30.000 computadoras de la empresa a nivel global.

Fue a raíz de esto que por dos semanas, la multi tuvo sus operaciones detenidas y registró pérdidas que luego fueron valuadas en u$s 1.300 millones. Entre otras cosas, de acuerdo a la agencia de noticias Bloomberg, los hackers de NotPetya paralizaron las instalaciones de manufactura de la compañía, la que durante ese año no pudo satisfacer la demanda de su vacuna Gardasil 9, para VPH. Ver Bloomberg.

Fue por eso que MSD se vio obligada a pedir prestadas 1.8 millones de dosis a la Reserva Nacional Pediátrica de Estados Unidos y tardó 18 meses en reponer su stock valuado en u$s 240 millones. Incluso la firma consignó en su reporte anual del 2018 que durante el ataque también se interrumpieron sus actividades de investigación y ventas, y afirmó que la empresa podría ser blanco de futuros ciberataques. Ver reporte anual.

Si bien la compañía, según Bloomberg, no era el foco original al que apuntaban los hackers, el caso alertó a la industria sobre el impacto de estos virus en los sistemas informáticos. Y MSD no fue la única que vio vulnerado su sistema de seguridad. Recientemente, y según lo consigna Reuters, la suiza Roche y las alemanas Siemens y Henkel, junto con otras empresas, confirmaron que también habían sido ciberblanco de ataques. Ver Reuters.

Y a la lista se sumó la alemana Bayer, que a principios de este 2019 dijo que se vio afectada por un ataque similar en el que estaban en riesgo sus datos. Tras casos testigo como estos quedó instalada la polémica sobre la seguridad cibernética y qué pueden hacer las farmacéuticas no sólo para no perder información crucial, sino para no perder millones de dólares.

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