Mientras las categorías de higiene y de domisanitarios crece, la cosmética muestra caídas de más del 50% en volúmenes debido a la cuarentena. Las empresas solo mantienen ventas sostenidas en los productos relativos al aseo diario. Algunas cosméticas se están reconvirtiendo para fabricar alcohol en gel.

La teoría del labial rojo, que determina que en toda crisis se dispara la venta de lápices labiales porque las mujeres buscan sentirse mejor, a través de un gasto moderado, no se está cumpliendo en esta cuarentena.

La principal barrera derivada de las normativas impuestas por el aislamiento obligatorio que está vigente desde el viernes 20 de marzo es que las perfumerías están cerradas. Y en ese entorno, los únicos canales de venta que comercializan estas categorías de productos son casi exclusivamente las farmacias que hoy están enfocadas en la rotación de artículos de naturaleza sanitaria.

Asimismo, la imposibilidad de cirular en pos de adquirir bienes no esenciales, tal como lo establece el gobierno nacional, hace que el consumo de las líneas de cosmética caigan abruptamente. Mientras crecen los segmentos de higiene personal y los domisanitarios, la belleza pasó a un segundo plano, ante la cancelación de reuniones y de encuentros cara a cara.

Según datos a los que pudo acceder Pharmabiz, el rubro está registrando caídas superiores al 50%, que se suman a las mermas de las etiquetas profesionales que se comercializan en los salones de belleza, las que también mantienen sus persianas bajas. Aunque se observa un incremento en la venta de tinturas, ya que a muchas consumidoras no les queda otra que optar por la coloración hogareña.

En contrapartida, la acotada vía por la que puede rotar este tipo de mercadería es el e-commerce, de la mano del delivery. Sin embargo, las entregas se ralentizan a la vez que agregan un grado de inseguridad por las barreras sanitarias que deben sostenerse, al tiempo que este grupo de productos se convirtieron en bienes de naturaleza secundaria en esta coyuntura, a excepción de los básicos de higiene como el champú, el jabón y el desodorante.

No es menor señalar además que la fabricación de todo este segmento también encontró un parate durante la cuarentena debido a que, a diferencia de lo que sucede con farma, la cosmética frenó la operación de sus plantas de manufactura. Por lo tanto, las compañías de la industria están comercializando con el inventario disponible sin poder renovar el stock.

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