Los droguerías argentinas tienen un objetivo claro. Se están reuniendo con los laboratorios en un intento porque bajen sus porcentajes de «venta directa» hacia el canal farmacias.

Y no hay coincidencia. Mientras los laboratorios admiten que cerca de un 10% de su facturación se vende «puerta a puerta», las droguerías calculan que ese volumen alcanza un 20 por ciento.

La pelea es clara. Las droguerías se ocupan de que todos los medicamentos estén en las estanterías de Jujuy hasta Tierra del Fuego, mientras que los laboratorios centran la venta directa en las grandes cadenas de Buenos Aires. Así, le dejan el trabajo de logística más pesado a las droguerías y los laboratorios se ocupan del trabajo más «fácil».

Eso no sería lo peor, sino que el punto principal es que las droguerías cada vez van perdiendo más cuota de rentabilidad, porque merman las compras de los grandes clientes-farmacias.

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