Con un lazo celeste y blanco alrededor de su cuello ya están pastando las nuevas hijas de la vaca Pampa.

Las criaturas fueron bautizadas como Pampa Clara, Pampa Dulce, Pampa Linda y Pampa Mansa, y son los primeros clones transgénicos que desarrolló la empresa local Bio Sidus. Aunque esto recién empieza, porque el objetivo de la compañía es llegar a obtener un rodeo para producir medicamentos de buena calidad, para más gente a un menor costo.

Las vacas resultan como fábricas a partir de las cuales se elaborarán fármacos. Por eso, los animales son vigilados de cerca por los organismos de control, porque requieren auditorías tan exigentes como las que se realizan en cualquier laboratorio que manufacture medicinas con métodos tradicionales. En principio, se pretende producir y secretar en la leche de las vacas la hormona de crecimiento humano que sirve para tratar el enanismo hipofisiario, aunque las perspectivas que se abren a partir del uso de la clonación son numerosas, entre ellas se destacan la creación de modelos de enfermedades humanas en animales de laboratorio, la reproducción de especies en peligro de extinción, la producción de medicamentos por medio de animales transgénicos y el desarrollo de animales para trasplantes de órganos y tejidos.

Con estos nuevos animalitos, la empresa encabezada por Marcelo Arguelles está más cerca de ingresar en el Primer Mundo. Es que el conjunto de terneros aceleraría la fabricación de la hormona de crecimiento, una proteína que ya se perfila como un commodity en todo el mundo. Con este mayor volumen estaría en condiciones de llegar con buena performance al 2004, cuando comiencen a caerse las patentes de los medicamentos biotecnológicos en los países desarrollados y Bio Sidus está con una idea fija: competir con sus productos en los Estados Unidos y en el exigente mercado europeo. En un futuro cercano, también aspira a producir por este método el factor activador tisular de plasminógeno, orientado al tratamiento del infarto agudo de miocardio.

En este desarrollo se pusieron en juego dos culturas: la de la industria farmacéutica y la del campo argentino. Y esta interacción resultó curiosa para que los equipos de trabajo integrados por peones de campo, veterinarios, biólogos, bioquímicos, y técnicos de variada especie. ”Lo que pretende Bio Sidus es aprovechar las ventajas competitivas que ofrece la Argentina como país ganadero, dijo a Infobae Marcelo Arguelles, el presidente del Grupo Sidus.

En total y para esta primera etapa que comenzó hace seis años, ya invirtieron más de u$s2 millones. Aunque ahora ya están pensando en ampliar esa inversión. De hecho ya desembolsaron $200 millones para el diseño de un nuevo quirófano y están construyendo un área de terapia intensiva y una nursery para los nuevos terneros que darán a luz en los próximos meses.

Esta es una nueva experiencia totalmente innovadora y ubica a la Argentina como uno de los nueve países que fueron capaces de clonar vacunos. De hecho, quienes participaron de este proyecto se tuvieron que enfrentar al desafío de encontrar soluciones originales para muchos de sus planteos.

Por Cristina Kroll

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