En las últimas horas se conocieron más detalles de la resonante venta del centenario laboratorio Craveri al nacional Roemmers. La operación fue remitida para análisis de la Autoridad Nacional de la Competencia, quien ahora deberá decidir si la aprueba en su totalidad o con condicionantes.

Ayer martes 12 de mayo ingresó al Registro Nacional de Defensa de la Competencia la notificación de la operación de compra del nacional Craveri por parte del grupo Roemmers. La carpeta, que lleva la denominación Kimbell S.A. y Maraustralis S.A.S/Notificación Art. 9 de la Ley 27.442, está identificada bajo el número CONC 2015.

Según un resumen que publicó la Autoridad Nacional de la Competencia, el organismo que preside Eduardo Montamat, con fecha 5 de mayo de 2026, «los señores Nelly Angélica Zulema Craveri, Juan Alfredo Elio Craveri y Germán Gustavo Iridio Craveri emitieron una Carta Oferta a favor de Kimbell S.A. y Maraustralis S.A., en virtud de la cual los compradores adquieren de los vendedores el 100% del paquete accionario de la sociedad Craveri S.A.I.C».

Según el documento, dicha Carta Oferta fue aceptada con fecha 5 de mayo de 2026 mediante la correspondiente Carta de Aceptación. Asimismo, en la misma fecha se llevó a cabo el cierre de la operación. Ver registro de operaciones

Ahora, el organismo regulador deberá analizar la operación y determinar si existe riesgo de concentración en alguna categoría de productos. En ese caso podría obligar a Roemmers a desprenderse de algunas marcas

La semana pasada, el grupo Roemmers adquirió la compañía fundada en 1886 por Giovanni Batista Craveri y que va por su tercera generación. El laboratorio vio caer sus ventas poco a poco en el ranking de farma local. Pasó por caso del renglón número 29 en el año 2017 al número 36 en la actualidad, y según consta en las auditorías disponibles de ventas en farmacias. Ver Roemmers compra Craveri

Fue justamente en el año 2019 cuando la firma tuvo que afrontar un momento bisagra en su economía y que implicó la desvinculación de medio centenar de personas. El recorte, de acuerdo a la información relevada por este medio, estuvo atado al esquema que en ese momento impuso el PAMI para adquirir medicamentos y a la mega devaluación de la moneda local, entre otros factores. Ver Recorte 2019

Un año antes, y previo a esta crisis, en el 2018, la firma se había desprendido de uno de sus productos más exitosos, el antimigrañoso Tetralgin. El comprador había sido el grupo Roemmers que en ese momento desembolsó cerca de $150 M (u$s 5.8 M). A su vez, en el 2020 le vendió el antidepresivo Duloxin a la brasileña Eurofarma. En tanto, hubo otros deals con Roemmers a lo largo de la historia. De hecho, el año pasado Roemmers se quedó con su marca Telpres y mediante su brazo Siegfried. Previamente también le había vendido su línea de vitamina D llamada Trip D3. Ver Siegfried compra // Ver Roemmers compra Tetralgin // Ver Craveri Trip D3

Según el directorio de Craveri, la coyuntura del mercado farmacéutico argentino no muestra signos de crecimiento real en unidades desde el 2009, e incluso refleja una leve caída en los últimos dos años.

A su vez, desde la empresa también lo adjudican a una creciente concentración en los principales jugadores, lo que eleva las barreras competitivas y dificulta la posibilidad de escala para empresas medianas. Por su parte, también se hace referencia a las exigencias regulatorias cada vez más estrictas y costosas, que aumentan, para la empresa, la complejidad operativa y los requerimientos de inversión sostenida.

En 2019, el laboratorio intentó subirse, sin éxito, a la era tech. Fue a través de «BIFE» una iniciativa enfocada en carne in vitro y enrolada en su división de Bioingeniería. Para ello la firma invirtió cerca de u$s 200 mil a fin de desarrollar un método alternativo a la producción tradicional de carne. En ese marco, en el 2002 la empresa esperaba comercializar tejidos y cartílagos artificiales, un negocio que tampoco llegó a buen puerto. Ver Craveri invierte en Bio // Ver piel artificial

Y ese deterioro paulatino y cronológico se ve reflejado en la actualidad en sus pasivos, algunos de ellos compilados por el Banco Central. Así, la firma llega al 2026 con una deuda de aproximadamente $9,33 mil M (u$s  3,5 M), aunque categorizada en situación 1 hasta febrero. En tanto, hasta abril de este año tiene casi 20 cheques rechazados en cuentas personales por falta de fondos, y por un monto total de $391.384.328,26 (u$s 281.015).

La empresa tenía operativos dos sites de manufactura: uno en Caballito y otro en Villa del Parque. En el de Caballito había a su vez tres subunidades productivas. Una enfocada en sólidos generales, otra en sólidos generales de bajo volumen y la tercera en bioingeniería. En paralelo, en Villa del Parque se fabricaban sólidos hormonales, y sintetizando una unidad de negocio que siempre identificó al grupo. Por último, la empresa también estaba montando una planta en Pilar, la que apuntaba a fabricar sólidos y cremas y en una segunda etapa, hormonas.

En este acuerdo de compra, al igual que en el realizado con el laboratorio Sidus hace casi un año, también entra el total del staff, en este caso, cerca de 310 empleados. Y aunque no se clarifica, va de suyo que al igual que sucedió con la compra precedente, permanecerán en el staff del grupo Roemmers solo aquellos que resulten funcionales a la nueva estructura organizativa. Ver Roemmers compra Sidus

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