El italiano Alex Pyrathon y su familia no lograron adaptarse a la Argentina. De modo que este CEO que se inició en Sandoz y ya lleva casi 25 años en el grupo suizo apenas completó una estadía de un año en Sudamérica. Ver artículo.

Alex Pyrathon y su familia no lograron adaptarse a la Argentina. Pyrathon es italiano y había desembarcado en Sudamérica hace apenas un año.

En octubre de 2014 lo esperaba el sillón principal de Novartis Argentina y Uruguay. Pero no llegó a haber idilio. Su esposa armó las maletas y se fue después de un semestre. Y Pyrathon ya determinó volver al viejo continente.

Curioso que esta telenovela suceda justo allí en el corazón de la calle Ramallo. Un lugar que fue ampliamente recorrido por el escosés Jim Harold y quien pregonaba apenas te recibía en la oficina, que amaba la Argentina y que era casi una condición sine qua non, quedarse en el país, para permanecer en la corporación.

Harold, quien ahora cumple funciones en Dubai, tenía un manual para entender al país y estaba en contra de la política de rápida rotación de las multis.

Decía que el primer año es «de adaptación», en el segundo año tratás de entender cómo funciona el PAMI y el sistema de la seguridad social. Al tercero, explicaba, empezás a poner primera y tomar decisiones en temas clave. Y en el cuarto, cuando recién comenzás a encontrarle la vuelta, te tenés que ir.

Pyrathon no es el único «inadaptado». Ya le sucedió al francés Stephane Labattut, quien tras un combo de incidentes en el país, levantó la mano y pidió salida. También al brasileño Willas Bruscatto, que estuvo tan sólo un bimestre al frente de IMA.

En la sede porteña de Novartis, el nombre que suena para ocupar la conducción es Diego Ruiz, un argentino que al momento es el country manager de Ecuador y Perú. Aunque la decisión está bajo la batuta del presidente de la región Latinoamérica Fabrice Chouraqui.

La de Pyrathon no es la única “inadaptabilidad” registrada. Ya lo vivió el laboratorio francés Pierre Fabre, cuando su gerente general Stephane Labattut, pidió agotado, salir de la Argentina. Ver artículo.

También el brasileño Willas Bruscatto abandonó precipitadamente el sillón en el laboratorio de oncológicos IMA, en julio pasado. Ver artículo.

Será quizás que con gran timing la alemana Boehringer Ingelheim, eligió a un argentino para hacerse cargo de la filial local desde este mes. Se trata de Maximiliano Gutierrez, salido del negocio de diabetes de Abbott. Ver artículo.

En el caso de B.I, no es menor recordar el gran sello que dejó el, también argentino, Fabio Capano. Ver artículo.

Este tipo de situaciones no son inusuales. La experta Graciela Bar de Jones afirma que alrededor del 25% de las expatriaciones fracasan por motivos familiares. En un interesante artículo del diario La Nación señala que las empresas se ocupan, la mayoría de las veces, de buscarles un departamento y ciertas comodidades. Aunque no reparan en un aspecto clave: integrar al grupo familiar. Ver artículo.

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