El laboratorio nacional Roux Ocefa supo ser un emblema de la industria nacional. Sin embargo ahora entró en proceso de cramdown o salvataje, la ultimísima instancia antes de la quiebra. Se trata de una opción poco vista en el ámbito empresario y a la que han llegado firmas que alcanzaron una etapa terminal tales como la avícola Cresta Roja.

El cramdown o proceso de salvataje es un mecanismo al que raramente acceden las empresas a fin de que un tercero pueda presentarse como interesado en comprar una compañía, como última instancia luego de que esta no pueda solventar sus pagos.

Se trata de una opción poco vista en el ámbito empresario pero a la que ahora el juez Sebastián Sánchez Cannavó recurrió para el laboratorio nacional Roux Ocefa. Fue luego de que la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial desestimara un nuevo pedido de prórroga del período de exclusividad. Ver documento.

De acuerdo al documento oficial -con fecha 30 de octubre- al que tuvo acceso Pharmabiz, el Juzgado Comercial 16, Secretaría nº 32, abrió un período de cinco días a fin de que «los acreedores y terceros interesados en la adquisición de las acciones de Roux Ocefa se inscriban a efectos de formular una propuesta de acuerdo preventivo».

La llave la tuvo en su momento el CEO Julián Roux que debía poner a la venta marcas estratégicas, unidades de manufactura u otros activos claves. Sin embargo su pésima gestión hizo que la gangrena se siguiera agrandando hasta dejar al laboratorio herido de muerte. De hecho en su momento grandes empresas tales como el grupo Roemmers y el laboratorio Cassará analizaron invertir en la firma, pero la situación ya era del todo irremontable.

Aquellos interesados, claro, deberán demostrar solvencia financiera y la capacidad técnica para la fabricación y comercialización de productos farmacéuticos. A la vez que presentar un plan de negocios y, luego, desembolsar $100 mil por el pago de los edictos. Dichos avisos se plasmarán en dos ediciones del Boletín Oficial y durante dos días en el diario La Nación.

Sin embargo, el histórico seguimiento del caso realizado por Pharmabiz mostró que la situación del laboratorio que supo ser un emblema de la industria nacional es del todo insalvable, incluso mediante la herramienta del cramdown.

Esto es porque el laboratorio comenzó una etapa crítica desde el propio gobierno de la familia Roux. Pharmabiz publicó ya en el año 2016 acerca de esta situación de deterioro. Sin embargo su CEO Julián Roux en vez de acudir a la venta de marcas estratégicas, unidades de manufactura, u otros activos, se mantuvo paralizado a la espera de una solución «mágica».

De hecho dos años atrás cuando empresas de gran porte tales como el grupo Roemmers; el laboratorio Cassará; y la droguería Suizo Barracas analizaron invertir en el laboratorio, las cartas ya estaban echadas. La situación del laboratorio resultaba irremontableVer artículo.

Por eso fue sorpresivo cuando en el 2017, la Asociación de Farmacias Mutuales y Sindicales anunció que era el nuevo “propietario” de la firma. Y lo fue aún más cuando en febrero del 2018 entró en juego el laboratorio Ramallo y su propietario «borderline» Ariel García FurfaroVer artículo.

A su vez, esta semana, la ANMAT oficializó a través del Boletín Oficial la inhibición de sus plantas ubicadas en Villa Luro Mataderos, respectivamente. Fue luego de realizar inspecciones no programadas y detectar la falta de una estructura mínimamente adecuada para elaborar medicamentos, entre otras irregularidades. Ver artículo Ver artículo.

 

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